Hecho por: Vito Sarperi y Santiago Basso
Estados Unidos arrasa Japón
Tiran bomba nuclear en Nagasaki
Hoy, 9
de agosto de 1945, a las 11:02am Estados Unidos ha dejado caer la segunda bomba
nuclear sobre Japón, esta vez, en Nagasaki.
El bombardero B-29, “Bock’s Car”, lanzó sobre esa ciudad industrial a
“Fat Boy”, una bomba de plutonio, con la capacidad de liberar el doble de
energía que la bomba de uranio. Se prevee que en, máximo, una semana la Fuerza
Armada de Japón se rendirá.
Después de la explosión sobre Hiroshima, los norteamericanos
esperaban la rendición inmediata de Japón. Pero esto no sucedió. El alto mando
japonés dio por hecho que los Estados Unidos sólo tenían una bomba atómica y,
ya que el daño estaba hecho, se mantuvieron en armas. Sin embargo, esta actitud
de los japoneses fue prevista por los estadunidenses y, para demostrar que
tenían más bombas y de mayor fuerza destructiva, arrojaron una segunda bomba.
Si te interesa conocer mas sobre como ocurrió una de las más atroces acciones
de guerra de la historia te recomiendo que visites Hiroshima y Nagasaki noticia
ya publicada.
Las bombas nucleares devastaron Hiroshima y Nagasaki. Sin
embargo, los efectos del bombardeo sobre cada ciudad no fueron iguales: la
situación geográfica de cada lugar influyó sobre el grado de destrucción. En
Hiroshima, emplazada sobre un valle, las olas de fuego y radiación se
expandieron más rápidamente y a mayor distancia que en Nagasaki, cuya orografía
montañosa contuvo la expansión de la destrucción.
Dos kilómetros a la redonda de donde explotaron las bombas,
la catástrofe fue absoluta: el fuego y el calor mataron instantáneamente a
todos los seres humanos, plantas y animales. En esta zona no permaneció en pie
ni una sola edificación y se quemaron además las estructuras de acero de los
edificios de concreto. Las ondas expansivas de la explosión hicieron estallar
vidrios de ventadas situadas incluso a 8 kilómetros del lugar de la explosión.
Los árboles fueron arrancados desde la raíz y quemados por el calor.
El fuego se apoderó de las ciudades, especialmente de
Hiroshima, donde se formó una “tormenta de fuego” con vientos de hasta 60
kilómetros por hora. Había incendios por todas lados. Miles de personas y
animales murieron quemados, o bien sufrieron graves quemaduras e incluso
heridas por los fragmentos de vidrio y otros materiales que salieron disparados
por la explosión. Las tejas de barro de las casas se derritieron y la gran
mayoría de las residencias de madera ardieron en llamas. Los sistemas
telefónicos y eléctricos quedaron prácticamente arruinados. Se calcula que en
Hiroshima desaparecieron cerca de 20 mil edificios y casas, y en Nagasaki quedó
destruida el 40% de la ciudad.
Los daños fueron inenarrables, pero la verdadera tragedia fue
la pérdida de vidas humanas. Hiroshima, con una población de 350 mil
habitantes, perdió instantáneamente a 70 mil y en los siguientes cinco años
murieron 70 mil más a causa de la radiación. En Nagasaki, donde había 270 mil
habitantes, murieron más de 70 mil antes de que terminara el año y miles más durante
los siguientes años. Se calcula que en total murieron cerca de 250 mil
personas. La mayoría murió en el acto pero otros yacían retorciéndose en el
suelo, clamando en su agonía por el intolerable dolor de sus quemaduras.
Quienes lograron escapar milagrosamente de las quemaduras de la onda expansiva,
murieron a los veinte o treinta días como consecuencia de los mortales rayos
gamma. Generaciones de japoneses debieron soportar malformaciones en sus
nacimientos por causa de la radiactividad.
Aquí se pueden apreciar la explosión y “Fat Boy”, la bomba.


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